viernes, 25 de mayo de 2012

Una pregunta





A dos parpados del perezoso sueño
 en la orfandad de tus pisadas
alejándose como lentos destellos.
En  la promesa de tus pecas en mi mejilla
o en las manos del poeta cansado de retiros.

Me pregunto si te quedarás conmigo
cuando la flor de lis tiemble en el huracán
y el relámpago en vena de mi escritura
me lance más allá de la razón
de la línea de tu espalda.

No quiero más de lo que ya me pertenece
el aleteo de tu vestido al viento naranja
tus maneras sobrevolando mi olfato
que se pierde en el nudo de tus andares
encadenados a mi pulso.

Te pregunto hoy  desde la orilla de tus labios
donde todo se desarma
 si estarás a mi lado  cuándo baje la marea
y  las olas mueran mar a dentro
junto a los anclas del oxidado olvido.

No pido más de lo que puedas darme
la esencia de toda tu vida
lo que fuiste, eres y serás
un pasado a salvo en tu tirano pecho
lealtad inquebrantable ante la tormenta.

Tengo una brújula para perdernos
y había pensado empezar en tu cuerpo
resbalar desde la mirada al tacto…
a la caricia del amante primerizo
que de ti  nada sabe y ansía saborearlo todo.

Pero… te vuelvo a preguntar...
Cuando las ramas de la pasión sean raíces
cuando el pasado ponga a salvo  lo ganado
y lo apuntale como recuerdos
¿Seguirás a mi lado?


I S

jueves, 24 de mayo de 2012

Feo, fuerte y formal.




Perdonad mis ausencias, sucede que me perdí por húmedas veredas con olor a jara, sendas  donde limpiar la ceniza de mis hombros. Nuevos puzles en días de asueto.

Ahora en la intimidad de una tormenta, sentado junto al calor de la negra tinta, y  observando como la luz del faro golpea contra el casco de un pesquero, me salgo de lo bello para contaros lo que es para mí un escritor:        
      
 Un escritor llama a las cosas por su nombre. o quizás no.

Un escritor tiene que ser ácido cuando se requiera, sabiendo que el azul sueño no es el único color para la escritura, el negro cabron también es una opción.

Un escritor  puede enredarse en un arbusto con espinas y salir sangrando y sonriendo, o tropezar  con los cordones de sus propios  zapatos, pero sabe caer con estilo.

Hay un escritor  por cada cien estúpidos, como veis el porcentaje es alto desigual,  debería ser fácil distinguir ambos grupos. Pues aún hay gente tratando de saber cual es su sitio.

Un escritor ve  en la cotidianidad, en lo simple, una puerta al otro lado, donde quizás un piano descansa esperando las manos adecuadas y su inevitable melodía.

Un escritor cuando nace mama las palabras, después las mastica, más tarde las rumia y a los dieciocho las hace el amor o la guerra.

Un escritor reconoce la destreza cuando la ve, sabe arrodillarse con humildad ante el talento !Hay mucho talento¡  pero tristemente hay muchos más ciegos.

Un escritor puede hacer bailar a la vulgaridad con la dulzura en perfecta armonía, mientras fuera llueven mariposas y los sapos aguardan su vuelo.

Un escritor escribe con el corazón, respira con el corazón, y pierde la cabeza tras unos latidos pelirrojos,  llenando de versos su alma.

Un escritor sabe observar la verdad, sus distintas formas,  o puede moldearlas a su antojo y semejanza, ya que un escritor sobre el papel respira libertad.

Pero amigos y amigas no os engañéis. Así como alguien que es capaz de colocar una piedra sobre otra no es un constructor, aquel que encadena una serie de frases con otras no es escritor… o escritora.



Iván Sánchez, haciendo torres con piedras... Pero unas torres cojonudas

jueves, 26 de abril de 2012

Mi abrigo.





Lo recuerdo, estábamos allí echando a volar nuestras manos, acariciando latitudes palpitantes, olfateando el viento canela, buscando el sentido del equilibrio frente al precipicio de los siete días de la semana.

Respirabas, respirabas en el recoveco de mi garganta adornándolo de acertijos e inquietudes naranjas. Frágil como el temor de un ángel tu mano se posó en mi mejilla mientras la tarde se escapaba perezosa.

Aun queda algo de mí  en el trono de madera antigua donde se juntaban nuestras palabras y más tarde nuestros labios.

¿Dónde vives ahora?  Mis letras no encuentran descanso sin tu canasto de mimbre. Te llevaste la sal de la vida en tu bonita forma de llorar, el relámpago de tu pelo en mi espalda, el sonido de las noches en tu pecho, el minutero de los  relojes  blandos.

He comprado un catalejo de cobre envejecido para poder observarte,  y tres naranjas amargas para quitarme el mal sabor de la ausencia. La sorda soledad ya no me consuela, necesito volver a respirarte…

¿Por qué no te desnudas y vienes a ver lo que escribo? sólo tú podrías interrumpir mis borrones… regresa y te prometo amarrar mi barco de papel. Por ti volveré a caminar como el resto de los hombres, pero desnúdate que mis ojos tienen frío.

Iván Sánchez.

sábado, 7 de abril de 2012

De agua y tierra



No estarás a mi lado cuando el miedo golpee
cuando el hombre de barro se convierta en piedra
cuando el sur sea tan sur que el norte sea mi único rumbo
cuando olvide lo que escondí bajo la encina.

Tú serás feliz como el mar en la tormenta
recordando todo aquello que juraste olvidar
siendo melodía de luna
un adagio en la comisura de los labios.

Yo seguiré siendo yo, al menos por un tiempo,
labrando pisadas en mi ciudad
sabiendo que perdí a la niña manchada de pintura
como me gustaban tus colores…

El tiempo de los poetas pasó
te lo llevaste en tu velero libertad
y desde tierra me convertía en hombre de barro
al menos por un tiempo.

I S

domingo, 1 de abril de 2012

Abril



No quiero sentirme así, no quiero seguir desdoblando la pena, limpiando el polvo de mis pestañas, peleando por respirar una vez más. No quiero pasar las noches entre sudores y miedos absurdos. No quiero escuchar más campanas rotas de pie sobre un banco de piedra, duele.

Detesto el tuétano, el hueso, el músculo, la piel de este yo sin perdón. Odio todo lo que envuelve a este mundo: mis escritos, el viento que los borra, la ceniza de mis caricias.

Quise amarte pero me entretuve con el invierno en mi jardín polar, y tú… tú como la primavera te fuiste con las flores. Quizás ya no sea capaz de amar, tuve en mi mar un pez de colores y con las mismas manos que lo acaricié lo dejé nadar lejos de mí.

No pido perdón (aún así lo siento mucho, perdóname) soy así un gris conjunto de palabras que terminan en un punto final. Veras que después de eso no hay nada. Te seguí hasta donde me permitió el instinto, después volví a caminar entre la lluvia, mi hogar esta bajo la tormenta donde nadie se fija en un hombre calado hasta los huesos.

Me olvidarás como pasan los otoños, volverás amanecer y en tus mañanas no habrá sitio para un chico que patea naranjas amargas en una ciudad que te regalé para siempre. Invariablemente eres preciosa, un bonito lugar donde descansar mis sentidos, guardaré tu amor en la sección de “cosas que recordar con cariño”.

Mi penitencia es seguir solo, preguntándome ¿Dónde quedaron los mansos caminos, los retales del alma, el vino con burbujas, las canicas de cristal, dónde los castillos de arena? .
Iván Sánchez.

domingo, 25 de marzo de 2012

Marzo



Cuanto subiste a ese tren
y mi mano pego en el cristal el mensaje de mi boca
no sabía que sería mi ultimo beso
puede que mis labios se vuelvan a juntar con otros labios
pero jamás volveré a besar.
Al final era cierto… 
te lo llevaste todo.



lunes, 5 de marzo de 2012

Encuentro



El reflexivo almendro custodiaba la alcazaba en una tarde que se extendía más allá del naranja crepuscular. El último bastión de los hombres observaba en silencio a una mujer que caminaba limpia de voz llevándose todo marzo y parte de abril. Atravesó el portón descalza dejando cicatrices en la arena de la playa que abrazaba la fortaleza, el mar la recibía con la marea baja en forma de reverencia… tal era su nobleza.

A lo lejos una figura impávida, una estatua de carne y hueso oteaba el horizonte, quizás formulando una pregunta jamás contestada. Sus ojos de marinero reflejaban la melancolía del azul, el viento salado y zarco hacia bolar su bufanda a rayas.

La fuerza de un perfume cambió la escena de color, como la bruma aquella dama avanzaba repleta de silencio, flanqueada por el sonido de las olas.

-¿Sabes? Las mujeres con mar sois diferentes –dijo mientras observaba la delgada línea que juntaba los dos azules.-

-¿Y si perdiera mi mar? – Respondió ella acompañándolo en su mirada a la lejanía.-

-entonces me tendrías a mí: te mecería por las noches, mis besos serian húmedos, profundos, y encontraría por fin una respuesta en tus labios.

Iván Sánchez.

viernes, 24 de febrero de 2012

Una imagen


Está de pie, inmóvil bajo el paraguas naranja, su figura compite con las farolas del parque. Sólo es movida por sus pensamientos, escucha como el agua golpea su amparo, el agua es sabia, antigua, nunca miente. En ese lugar todavía recuerda quien es, el olor a tierra mojada detiene el tiempo; aquí es donde ella era valiente, donde acariciaba la inmortalidad y despertaba los sentidos, bajo estos mismos arboles él posó la mano sobre su mejilla por primera vez. Mira al cielo, siente como muere y nace mil veces con cada gota que es golpeada. El dolor es suyo, lo dejará marchar cuando ya no le sea útil, ahora la hace fuerte, calienta su pecho, la mantiene viva, la hace sonreír bajo la lluvia.


Iván Sánchez

martes, 24 de enero de 2012

Mi camino



Soy el guardián de mi camino, acepto el orden natural de las cosas, me adapto, aprendo de mis errores y me mantengo humilde ante las victorias. Comprendo el funcionamiento de la humanidad, pero no la comparto, aunque me consuela saber que todos somos iguales, pero cada uno aporta su bonita diferencia.
Mi refugio es la escritura, donde el tiempo no tiene sentido y en mi eterna búsqueda de lo divino tropiezo sin cesár. Es todo inenarrable ante mis ojos, me afano en captar ese instante, poder transmitir lo que siento en cada una de mis células al deciros ¡al gritar! que hay un mundo mejor ahí fuera, sólo tenéis que creer en él.

Afronto las despedidas con entusiasmo, porque son nuevos comienzos, aunque duelan, pero para mi las heridas sólo son renglones que sumar, nuevas historias que contar. El cuenta cuentos que late dentro de mí impulsa mis fantasías más allá de toda razón y reparo, no siento vergüenza de ser lo que soy.

Admiro el talento ajeno, me gustan: los colores, la forma de soñar, la música, los olores, las bufandas, los perros (me encantan los perros), los zapatos rojos de payaso, los pingüinos, los lunes por la noche, los caballitos de mar, los free hugs, dibujar en el vaho de la ventana sentir su frío cristal, la nariz de mi hermana pequeña, los trenes de juguete, los poetas muertos, los que vendran, los que son y serán, los que viven por siempre.

Mi sonrisa me acompaña siempre, lucho con corazón por ella por todo lo que significa y aun cuando llueva, aun cuando nieve… aun cuando el mundo para mí termina en el llanto de un niño y no sonrío, podrás encontrar en mí la mano que te hace falta, o en su defecto las palabras que quieras coger de mi baúl.
Mi enemigo más temido es la imagen del espejo, lo combato desde dentro, con horas de lectura, con paciencia y tolerancia, comprensión y cariño, con kilómetros en mis zapatillas de deporte, aunque nunca lo dejo atrás la distancia me permite pensar con claridad. Hace tiempo que aprendí a convivir con este loco he imperfecto yo.

Sucede que a veces el camino no es agradable, sucede que a veces caso de ser hombre y tengo que apoyarme en Chilenos con boina “cuando las cosas se tuercen, siempre hay una solución en sus versos maestro”. En momentos como esos, en los que la desesperanza amenaza con tumbarme, me paro, asiento mis pies en el suelo con fuerza, tomo aire y grito con los puños cerrados ¡adelante te estoy esperando!
Iván Sánchez

domingo, 15 de enero de 2012

Adiós


Observar desde mi ventana como se rompe el cielo es mi Déjà vu favorito. Aunque no caigan mares salados ni aguas dulces, dejaré marchar tu aliento con la corriente, hasta que olvide tu nombre, o el por qué de su calor. Entre tanto, el fuego de mis letras ocupará tu lugar en mi pecho, o en mis manos; pondré fin a la historia sin final.

Volver a encontrar e interpretar mi papel en esta obra me aterra, siento mi corazón acartonado y de cara a la pared. No quiero sentir el frio en mis huesos, la lejanía de los colores, volver a romper la noche, para despertar entre sudores. No quiero buscar tu cara en la oscuridad, ni remendar mi fe.

Sé que eres como la materia y por eso no pude crearte ni quiero destruirte, pero improviso olvidos, huidas hacia adelante. No soy un cobarde, intento vivir sin respirarte, salir de la niebla, ver mis pies, por donde caminan y no tropezar.

Saber que fue cierto, que no murió en una tormenta. Saber que el quicio de la puerta selló nuestro adiós y la madera no cedió, me hace entender, que futuro es igual a mañanas de un despertar sereno.
No temas avanzar sin mí, recuerda lo necesario y olvida lo demás. Aprende a mirar al sol con esperanza y la luna con melancolía, el equilibrio es importante, por eso no caigas en echarme de menos, mantente en pie sin este maestro de sombras.
I S