lunes, 5 de marzo de 2012

Encuentro



El reflexivo almendro custodiaba la alcazaba en una tarde que se extendía más allá del naranja crepuscular. El último bastión de los hombres observaba en silencio a una mujer que caminaba limpia de voz llevándose todo marzo y parte de abril. Atravesó el portón descalza dejando cicatrices en la arena de la playa que abrazaba la fortaleza, el mar la recibía con la marea baja en forma de reverencia… tal era su nobleza.

A lo lejos una figura impávida, una estatua de carne y hueso oteaba el horizonte, quizás formulando una pregunta jamás contestada. Sus ojos de marinero reflejaban la melancolía del azul, el viento salado y zarco hacia bolar su bufanda a rayas.

La fuerza de un perfume cambió la escena de color, como la bruma aquella dama avanzaba repleta de silencio, flanqueada por el sonido de las olas.

-¿Sabes? Las mujeres con mar sois diferentes –dijo mientras observaba la delgada línea que juntaba los dos azules.-

-¿Y si perdiera mi mar? – Respondió ella acompañándolo en su mirada a la lejanía.-

-entonces me tendrías a mí: te mecería por las noches, mis besos serian húmedos, profundos, y encontraría por fin una respuesta en tus labios.

Iván Sánchez.

6 comentarios:

Iván dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
monik dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Iván dijo...

Moni qué decirte???
eres muy amable...
cuando observamos algo parte de lo que miramos se refleja en nosotros.

por cierto tu vives cerquita del mar???

EVA dijo...

simplemente precioso

Anónimo dijo...

es hermoso muy muy hermoso, una persona que sabe dibujar con palabras de esa manera, es como digo muy muy hermoso

P P dijo...

usted es muy grande y lo sabe