No soy más que un hombre que traduce lo que ve en palabras, para que los demás puedan leer el mundo como yo lo veo... aunque tal vez no comprendáis lo que mi alma grita desde este rincón, después de todo que sabremos nosotros simples mortales, del circense monosílabo de nuestras bocas.

Iván Sánchez.

domingo 22 de enero de 2012

Remiendos

Qué nacía de tu presencia que todo lo templaba, llegaste como el calor de una caricia tibia, asentaste tu melodía en el baluarte de mis sentidos, fuiste como aquel abrazo de infancia. Recuerdo bien como mi Jardín Polar lloraba pétalos de margaritas indecisas mientras caminabas descalza. Era cuando el olor a tierra mojada se imponía al perfume de los altaneros azahares. Que besos aquellos que turbaban el agua de la fuente, dándole ese color transparente tan bello.

Tu piel morena se me escapa, a menudo recuerdo su olor a mar, te fuiste con mi mejor poesía, no he vuelto a escribir bonito desde tu despedida, quizás por que lo bello de mis letras eras tú y sólo tú. El pelo negro, las pequeñas manos, esos labios… Dios mío esos labios capaces de sonreír luz y tu bonito acento, hacen que me duela el Sur. Te llevaste todos los veranos y mi mejor Octubre.

Cuando te fuiste volví a moldear sombras en la oscuridad, a tomar clases de teatro para volver a sonreír, a tararear viejas canciones. Te he mantenido escondida en mi memoria, hasta que hoy has salido entre los papeles amontonados recordándome lo que era amar a una mujer. Pero no te preocupes, ya no hay tardes con heridas ni noches con lamentos. Ahora la calma me permite escribir sin rencor.

Fue bonito tener a la Estrella Polar entre mis brazos, que su luz alumbrara mi camino, fue bello contemplar tu belleza a tan sólo un suspiro de mis labios. Fuiste agua entre mis manos, la mujer que todo hombre debería perder una vez en la vida.


Iván Sánchez.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusta mucho, sobretodo la primera parte, es poesía en todos los sentidos bss