No soy más que un hombre que traduce lo que ve en palabras, para que los demás puedan leer el mundo como yo lo veo... aunque tal vez no comprendáis lo que mi alma grita desde este rincón, después de todo que sabremos nosotros simples mortales, del circense monosílabo de nuestras bocas.

Iván Sánchez.

lunes 12 de diciembre de 2011

Petirrojo rojo


Gritabas “!soy un pájaro, soy un pájaro¡” pero el que volaba era yo, al admirar tu ingenua belleza. El cielo no es suficiente para un petirrojo con alas de sueño, así que por qué no te dejas dormir en mi calor. Y así juntos, planeamos cómo alcanzar lo “inalcanzable”.

Creo que el nuevo color que inventaste para las sonrisas, quedaba muy bien junto al cielo verde, o de la tarde naranja… y si no te gusta, siempre puedes esperar a las siete y cuarto y volver a empezar. Pero qué sabré yo, si sólo soy un traductor de gotas de agua.

Poco importa que te priven de tu canto, si tu melodía resuena entre los distraídos silencios. Poco importan las promesas de azúcar, si tu boca esta ocupada con pompas de chicle. Poco importa la chistera del mago, si apareces cuando cierro los ojos.

Y mientras tanto en mi jardín polar, han florecido nuevas rosas de hielo, y caramelos de regaliz amargo… me gustaría regalarte ambas cosas. ¿Cómo no contagiarme de tu bonita locura?

Cuando no estas, todo se vuelve tan real, que asusta.No te vayas nunca.

I S

1 comentarios:

Anónimo dijo...

ya no sé que decir, es tan bello