No soy más que un hombre que traduce lo que ve en palabras, para que los demás puedan leer el mundo como yo lo veo... aunque tal vez no comprendáis lo que mi alma grita desde este rincón, después de todo que sabremos nosotros simples mortales, del circense monosílabo de nuestras bocas.

Iván Sánchez.

jueves 22 de diciembre de 2011

Uno más uno





Háblame de tus silencios, del color de mis canas, de cómo seguir respirando mientras te miro, te siento. Dime cómo se envejece durante treinta años, para rejuvenecer en una tarde. Dime si recuerdas mis manos sobre las tuyas. Dime dónde se acentúa el “estar” sin ti. Dime algo, pero dímelo ya, antes que nuestros silencios se vuelvan a juntar.

Después de tanta distancia entre tu mar y mi arena, hemos vuelto a coincidir en la playa del olvido. Echaba de menos juntar pena y alegría respirando tu perfume, echaba de menos reventar mi boca contra la tuya.

Me enseñaste a vivir sin ti, sin hojas en otoño, sin tus manías de niña malcriada, sin bufanda con pompones, sin sudores y sabanas en oleaje, sin saber a quién odiar o amar en mis amargas guardias nocturnas… me enseñaste a ser un hombre.

Ahora me hablas de la palabra “amor”, de cómo se escapa sin razón, pequeña mariposa, llevo cuatro años bailando alrededor de esa palabra color botella. ¿Qué de qué color son las botellas? A mí no me preguntes, no entiendo de colores desde que te fuiste. Sólo soy quién escribe de amor sin entender muy bien, cómo se puede amar a un recuerdo.

Perdona si no sé callar lo que no digo, si mis barcos de papel mojado buscan el calor de tu piel para atracar, descansar y morir. Disculpa mis ansias por tratar de permanecer eterno e indeleble, en el fuego de tu pecho.

Iván Sánchez


2 comentarios:

Iván dijo...

sólo busco un trozo de verdad...

Anónimo dijo...

y esta sección cómo la titulas???verde hoy??? jiji..Un abrazote locooo