Mi pequeño amigo, te escribo al borde de Noviembre, para intentar explicarte cuánto te quiero, pues en momentos como este, son mis queridas palabras algo insuficiente, todas se me quedan cortas, al decirte lo mucho que necesito tu risa.
Cuando me dijiste “¿sabes Iván? Los besos curan todas las heridas” comprendí que ibas a ser un aliado en mi lucha contra la pena, y que serás un recurso vital en el futuro de la humanidad, serás lo que quieras ser. Pero mientras tanto, me conformo con verte correr, en tus zapatillas de Bop Esponja… que el futuro puede esperar, quédate un ratito más a nuestro lado.
Son tantas las despedidas que vamos coleccionando en nuestras vidas, tantos “ adiós” perdidos en el tiempo, que llegadas como la tuya pequeño Jorge, son bendiciones, momentos mágicos, recuerdos en los que apoyarnos cuando nos fallen las fuerzas.
Confieso, que cuando invento cuentos para ti, disfruto tanto como tú al escucharlos. Juntos hemos derrotado dragones y lobos negros, juntos hemos salvado a caperucita mil veces… y juntos nos quedan muchas aventuras por vivir.
Sé que mamá te quiere con toda su alma, que eres su norte, la estrella polar que la alumbra. Sé que el amor y el cariño de mamá, te abrigará en este duro invierno. Sé que mamá cuida tus días como un guardián incansable. Pero yo… yo, mi pequeño amigo, cuidare de tus sueños.
Iván Sánchez .
2 comentarios:
extranarme lo que siento cuando te leo ya no. pero lo disfruto tanto... felicidades x a tu pequeno amigo, x q en ti encontro el mejor aliado que puede existir.
Uyss. Tengo celos? Jajaja
Wapo como siempre me encata leerte
Te exo de menos muxas veces, nuestras risas, esa xandis en los pilones..... tantos recuerdos a tu lado
Mi mejor amigo sin dudarlo.
La rosita del p.
Jajajajaja
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