Camino en silencio, respiro, siento, recuerdo… olvido. Camino hacia delante, donde lo que ya fue no me asusta, donde el presente se convertirá reiteradamente en pasado. Camino, apunto, reflexiono, y otra vez el silencio de tus miradas, que empujan mis manos, al mundo de las páginas en blanco (o aún por escribir): Eres tan frágil como el pan de ángel, tan conmovedora como la palabra “mamá”. Eres lo que siempre quisiste ser, el momento preciso a la hora exacta. Eres un puñado de latidos y razones. Y por todo ello Me gustaría regalarte mil columpios y un tobogán, para que recuerdes quien eres, cuando más lo necesites.
I S
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