
“Camino del trabajo, en el metro, aburrido vigilo las caras de los viajeros,
compañeros en la rutina y en los bostezos.”
En la estación, las siete y veintisiete desfilaban por el anden, con un aire tan gris, tan, tan gris, que me resultaba familiar. Y aquella canción golpeaba mi ventanilla, mientras acompaño a Ismael en metro… así es como viene tu recuerdo a mi.
“En las noches vacías en que regreso, solo y malherido, todavía me arrepiento, de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo.”
Pero déjame escuchar sólo por esta noche, bajito y al oído…
“Antes de rendirnos fuimos eternos”
No, no digas nada, no despiertes a la realidad, deja que navegue un poco más en mi sombrero de copa, por la desnudez de tus pupilas insomnes, imposibles, lejanas.
“perdone pero creo que se ha equivocado. Disculpe señorita, me recuerda tanto, a una mujer que conocí hace ya algunos años”
Son tan cortas las despedidas, si no lo fueran no serian eso, despedidas. Mañana volveré a la misma hora y al mismo vagón, espero no perderme la derrota de las ocho y cuarto.
Iván Sánchez.
4 comentarios:
"Antes de rendirnos fuimos eternos" (bajito y al oído)
Érase una vez una cabecita loca que hace tiempo dejaba su huella por aquí. Sigo atenta a cada una de tus letras desde aquella última vez, pero es bueno dar la cara de vez en cuando y saludar, sobre todo a los grandes como tú.
ya no me pareces la chica más triste de la ciudad
:D
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